miércoles, 5 de octubre de 2016

“Tú me tocas, yo tiemblo…”


Quiero escuchar música nueva, quiero leer, quiero volver a escribir. Anhelo tantas cosas en este momento y la vez nada. Quiero dormir y a la vez quiero vivir.

Siempre termino escribiendo referente a la vida, al tiempo como todo cambia tan rápido y tan lento al mismo tiempo que de que otra cosa he de escribir. Puedo decir con certeza que no soy la misma de hace cuatro años, cuando tenía dieciocho y era una joven inocente en un mundo de nubes rosas donde todo era felicidad. Ni soy la desmadrosa ingenua que le valía la vida hace dos años. Tampoco puedo decir que soy responsable, puntual y recta, porque no son cualidades que tenga en este momento, simplemente cambie, no se ha qué pero cambie.

Siempre decimos que las cosas materiales no valen, pero si lo hacen. No me refiero al valor monetario que decae al momento de compra, más bien al valor agregado que le damos nosotros. Esos recuerdos, sentimientos y personas que guardamos en lo material, no esta tan mal, pero lo malo sobreviene cuando se pierde, ya que se lamenta ese valor agregado que se le dio y no el dinero perdido como muchos piensan. Se llora por todo lo que se tiene miedo a olvidar, sin tener algo presente que tocar y sentir que nos lo recuerde.  Así que en resumen este año perdí muchas cosas y de las que menos dolieron fueron las monetarias.

Cuando tienes ciertas cosas, esas te dan poder, en cierta manera así se maneja el capitalismo, y uno tiene auto, dinero, ropa, planes, viajes…etc. Y se siente dueño del mundo, que todo saldrá de acuerdo al plan, que toda va bien…, y te dicen que es así, y lo peor del caso es que tú te lo crees. Ah como es uno ingenuo en la vida, así que la vida misma se encarga de demostrarte que así no se manejan las cosas. Tampoco se te comunica que cuando crees todo perdido, lo único que creías constante en tu vida, lo que en cierta manera piensas que nunca te abandonará, los incondicionales, esos seres que dicen ser tus amigos. Lo hacen. Y claro que duele y duele mucho, pero pues la vida sigue, el tiempo no se detiene y hay que seguir adelante. Pero bueno, dejare de ser tan melodramática y dejar de lamentarme por personas que no valen la pena.

Hace algunos meses que no leo un libro completo, tengo muchos por leer, los empiezo, pero nunca los termino y no sé por qué ocurre eso, si es uno de los placeres que más disfruto. He empezado uno y espero terminarlo, a ver qué sucede.

En mi ex cuarto en casa de mi abuela encontré una carpeta con hojas viejas de cuaderno, un poco amarillentas y con la tinta desgastada, cuál fue mi sorpresa al percatarme de que eran escritos de una fananina más joven, más inocente y ¿por qué no? más estúpida, sentí una melancolía por aquella chiquilla que podía escribir en cualquier lado. Le echo de menos.

“Después de mil sueños, mi corazón sigue latiendo, las tantas ilusiones cuando niño se van desvaneciendo, como el hielo en verano. Lo bello y hermoso del momento se va extinguiendo en un breve pero funesto instante.

Las marañas de la vida te sorprenden por ser tan débiles y escasas. La luz es hermosa pero dolorosa, todo es luz y oscuridad, en este vasto mundo.

La inexistencia del equilibro hace que todo sea real, no hay más que la vida y la vida algún día se va.
Las marañas desaparecen y al final solo quedan residuos de dolor, dolor y agonía. Por el pasado que fue y que no volverá a ser.”

Esas pequeñas líneas entre comillas (citándome a mí misma, claro) fue escrito por una fananina más joven a las 8:05 de la mañana de un viernes 11 de febrero del 2011.

Y pues al parecer no sé dónde quedo la chica que escribía cosas interesantes, solo quedó un cascarón vacío de lo que un día fue.

Para ser lo primero que escribo después de tantos meses, espero que no sea tan soso y aburrido, espero que esto vaya mejorando.
Al final de esto, si se preguntan por qué el título no tiene nada que ver con el texto, es porque estaba escuchando esa canción en el preciso instante que comencé a escribir.

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