jueves, 23 de enero de 2014

Jugando a vivir


Caminaba despacio, la luna y sus compañeras iluminaban mi camino, mis pasos eran lentos, las estrellas distraían mi andar, la noche me cobijaba tiernamente haciéndome sentir segura. No había mentira más grande que esa ¿Quien podría estar seguro? Mientras mis pensamientos divagaban, se frenaron instantáneamente en lo que siempre intentaba bloquear.

Es mejor no tener a nadie, por que cuando los tienes y los pierdes tu mundo se desmorona. Ya había puesto una pistola en mi cabeza alguna vez, deseosa de apretar el gatillo y que mis sesos volaran y se desparramaran y con ellos el dolor fulminante que sentía por perder a las personas que más quería. Pero no, no lo pude hacer, Andy me encontró en el preciso momento en que me disponía a realizarlo, me quito el arma de mis manos y me dijo que no fuera estúpida, que me necesitaba, que aún había esperanza (triste mentira). Mí querida Andy tan positiva y alegre hasta en el momento de tu muerte, como extraño tus locuras y tonterías. Yo quería morir, yo debería haber muerto, pero no, la vida es una trágica comedia que juega con nosotros a su placer y antojo.

Deje de ver la luna, acelere mi andar no quería morir esa noche, no después de haberme permitido  recordar lo que más daño me hace y lo que me mantiene aún con vida.

A lo lejos se escucharon los gritos de los malditos seres putrefactos que siguen a cualquier cosa que se mueva, así que evite hacer el menor ruido posible y llegue al edificio donde me esperaban, con mucho sigilo, me aventure por la única puerta que no se encontraba bloqueada y al entrar los chicos pusieron una varilla de metal para que ya nada pudiera entrar. Les entregue las pocas cosas útiles que había encontrado, cada día era más difícil conseguir algo de comer y eso más el estrés que vivíamos diariamente estaba haciendo que todos nuestros rostros y cuerpos parecieran más viejos de lo que eran en realidad.

Éramos un grupo pequeño compuesto de un hombre de unos 30 años con su pequeña hija de 6 años, un adolescente que creía que podía hacer todo mejor que nadie (como se equivocaba), y una señora de 40 años que era la que hacía que mantuviéramos la poca cordura que nos quedaba. Y estaba yo la loca psicópata que perdió a su mejor amiga, lo último que le quedaba y lo que le daba esperanza.

La mayoría de las veces yo salía a buscar los víveres, no me quedaba algo por lo que vivir y si no volvía a nadie le importaría, Ana necesitaba a su padre así que yo no permitía que él me acompañara  en mis expediciones y Daniel era demasiado estúpido y joven, una vez me acompaño y casi acaba siendo la cena de los malditos zombis. Y Laura nunca me lo ha pedido así que yo nunca le he dicho nada.

En este chiste barato de lo que fue el mundo, yo estoy sola, fingimos estar unidos por el deseo de vivir  pero no es así, seguimos juntos por conveniencia, alguien solo allá afuera no va a terminar siendo carnada para la maldita escoria que recorre las calles, va a ser aniquilada por los recuerdos de lo que fue y de lo que perdió y así solo va ir directo y sin prejuicios a los brazos dichosos de la bendita y gloriosa muerte. Hace tiempo yo ya habría corrido a esos brazos que tanto anhelo.

Andy y yo nos encargábamos de proporcionar lo que necesitara nuestro pequeño grupo, un día de aquellos, de esos días buenos que había entre toda la mierda que vivíamos, nos encontrábamos en una pequeña ciudad y para nuestra sorpresa cerca de la ciudad había una feria de esas que cuando niñas, veíamos ir y venir de nuestra ciudad, así que sin pensarlo (si lo hubiéramos pensado nunca hubiéramos ido) nos dirigimos hacía ella, la tarde estaba muriendo y con ella la reinante oscuridad se iba acercando.

Al llegar solo nos cercioramos superficialmente si no había un muerto viviente caminando entre las atracciones, y como no lo encontramos nos sentimos con toda la libertad de vagar libres por lo que un día había traído felicidad a los niños. En las atracciones se había detenido el tiempo, aun había muñecos de peluche en algunas carpas, donde algún caballero habría jugado hasta ganarse uno para su amada.

Andy estaba tan feliz, sonreía como si nunca hubiera pasado nada, como si no hubiera perdido a sus hermanos, como si no hubiera dolor en su corazón, yo lo intentaba de verdad, pero cada vez que yo sonreía sentía una punzada de dolor en mi pecho, porque no pude proteger a mi pequeño hermano, el debería estar disfrutando esta feria y no yo, mi vida se componía de sufrimiento y de remordimientos, mientras que Andy lo había dejado atrás o lo sabía ocultar muy bien.

Andy seguía jugueteando por todos lados así que yo me dedique a buscar cosas que nos pudieran servir, había varias casas rodantes así que me dirigí a la más cercana, al entrar sentí un nudo en el estómago, en esa pequeña casa rodante había juguetes en el suelo, unos dibujos en el frigorífico y lo que me impacto fue ver el cuerpo putrefacto de un niño en los brazos de lo que quedaba de su madre, habían sido atacados y lo último que hizo la mujer fue abrazar a su hijo con fuerza y nunca lo soltó, ya no quise seguir revisando nada, con un día que no lleváramos nada no se iba a acabar el mundo.

Salí  rápidamente, solo quería encontrar a Andy para irnos, los últimos rayos de luz ya habían desaparecido y muy pronto habría una oscuridad absoluta y nos tendríamos que quedar a dormir ahí y yo no quería eso.

Iba tan ensimismada en mis pensamientos que no me di cuenta que ya no éramos las únicas ahí, al escuchar los ruidos provenientes que se acercaban detrás de mí, di la vuelta y vi lo que menos me quería encontrar en ese momento, busque el cuchillo de caza que siempre traía en mis manos y las encontré vacías, se me había quedado en la maldita casa rodante a la que había entrado así que saque la pistola que traía en el bolsillo y disparé. Algunos  trozos putrefactos cayeron en mí, pero ya acostumbrada a eso no le tome importancia.

Esas cosas nunca andan solas, así que debía haber más, cuando vislumbre a Andy vi en sus ojos que no era la única que se había topado con un zombi, intente correr hacia ella (estúpido de mi parte), solo nos separaban 20 metros y se me hizo tan fácil llegar a ella, que cuando uno salió de mi lado derecho por la máquina de algodón de azúcar me sorprendió totalmente que no tuve tiempo de reaccionar y la pistola cayo de mis manos, el maldito come sesos, en vida había sido alto y corpulento así que no pude quitármelo de encima, al caer mis manos estaban ocupadas evitando que esa cosa  me encajara los dientes  así que mi cabeza dio con una roca, quede aturdida por un momento y sentí que el fin había llegado. Mis manos fueron cediendo aceptando la penosa muerte.

Un disparo rugió en el aire y el zombi que tenia encima se derrumbo y otra vez quede cubierta de porquería y de mi propia sangre. Pesaba mucho y no podía quitármelo, Andy se fue acercando a ayudarme, pero en eso aparecieron otros  tantos y no la veían a ella, la sangre que emanaba de mi cabeza les llamaba, ahí estaba yo, indefensa, desarmada y atrapada por el putrefacto cuerpo de uno de ellos. A Andy no le importo y sin dudarlo tomo su cuchillo y se hizo un corte largo en el brazo, la sangre empezó a emanar con más rapidez que la mía, pero aun así me seguían viendo a mí, Andy se volvió a hacer otro corte mientras caminaba hacia mí y en su cara solo había determinación.

Los malditos monstruos la vieron a ella, yo luchaba por no perder la conciencia, mis lagrimas rodaban por mis mejilla sucias, grite y apenas salió un susurro de mi boca, no teníamos municiones por eso cargábamos cuchillos, pero con cuchillos no se puede luchar con muchos a la vez y Andy lo sabía, disparo sus últimas balas y tres de ellos cayeron al suelo, pero no fue suficiente aun quedaban cinco, luche por quitarme el cuerpo inerte que me encarcelaba, pero mis fuerzas no eran muchas, me sentía impotente, Andy estaba luchando por su vida, uno más había caído y  otro había perdido los dedos de la mano que le quedaba, Andy estaba sangrando, no podía luchar por mucho tiempo, su dolor era mi dolor, lo sentía en carne propia, al fin pude liberarme, me levante mareada y corrí por la pistola que se me había caído, la tome entre mis manos, pero era demasiado tarde, los gritos desgarradores de Andy penetraron en mis oídos, disparé, fueron cayendo los putrefactos y despreciables cuerpos que yo tanto odiaba, Andy yacía en el suelo, yo seguí disparando hasta que ya no tenía ni una sola bala, no me importo quedarme sin nada, no me importo si estaba sangrando, no me importo si moría por mi estupidez.

Corrí hacia Andy, ella aun estaba viva, con el cabello sucio en la cara, llena de sangre por todos lados, se desangraba, se moría y la habían mordido no una vez si no muchas veces y todo por mi culpa. La aleje arrastrándola de los cuerpos de sus agresores, me senté junto a ella y no sabía qué hacer, era yo la que debería estar tirada en el suelo y se lo dije, ella me sonrió y me hizo prometerle que seguiría viviendo, que no me preocupara, que estaba feliz, y en un susurro me pidió lo que yo le hubiera pedido a ella. Y sus ojos verdes perdieron la luz.

En su pistola quedaba una munición  ella sabía que no lo iba a lograr así que la dejo, me pidió que le dispara ya que no quería convertirse en un muerto viviente. No me podía quedar ahí, si quería cumplir con su promesa. Cerré sus ojos que tanto tiempo me habían hecho seguir adelante, como lo iba a lograr ahora que estaba completamente sola, quite el cabello de su cara y en el centro de la frente puse el arma y después de respirar profundamente disparé, me salpique de sangre y no importo, deje su cuerpo que ya no era más que eso, un cuerpo, y me dirigí a la casa rodante donde se encontraba el cuerpo del niño y su madre y me encerré hasta que el sol salió.

Que sencillo era perderse en los recuerdos, todos estaban dormidos  y nadie se dio cuenta cuando una de las ventanas cedió a los golpes y el deseo de carne de los zombis. Yo me encontraba más cercana a la ventana y siempre que intentaba conciliar el sueño lo hacía con mi 9 mm a la mano, fui la primera en darse cuenta y con un grito desperté a los demás, rápidamente tomaron sus armas, pero los zombis eran muchos, así que les indique que se fueran, no querían pero les dije que tenían que sobrevivir  que enseguida los acompañaría.


Ya estaba decidido ya había vivido suficiente por Andy, ahora me tocaba morir por mí y lo haría de la misma manera que Andy lo había hecho. Ahora si tenía municiones no como la ultima vez, en mi mente volvieron recuerdos buenos, antes de que todo se saliera de control, cuando me molestaba llevar a mi hermano a la escuela y a él la tarea, cuando iba a comer con Andy y con mis otros amigos, seguía disparando en un frenesí caótico, pero aunque tenía municiones las balas no eran ilimitadas, un zombi al que creía haber acabado me tomo por sorpresa y encajo los dientes en mi pierna desnuda, grite de dolor y en ese momento otro más me tomo por el brazo, sabía que no saldría viva de ahí, mis células dolían, dolía todo el cuerpo, el cambio era inminente y no sabía cómo carajos Andy me había conseguido sonreír en esos momentos, sabía que si salía caminando seria como una de esas asquerosas criaturas, así que prefería morir por mis propios métodos, me quedaba muy poco tiempo como humana así que coloque la pistola en mi sien y con la ultima munición restante, apreté el gatillo. Ahora no había nadie que me detuviera pero estaba lista para irme de este infierno en el que se había convertido el mundo.

lunes, 20 de enero de 2014

Vida


El niño se levanto despacio, estaba cansado de esperar, la tarde se había desvanecido como el agua entre sus dedos. Camino por las estrechas calles, mirando todo y sin mirar, sus pequeños pies trataban de dar pasos agigantados y una brisa se colaba entre su cabello alborotado.



Todo seguía igual y todo había cambiado, las casas ambarinas  se transformaron poco a poco en edificios apagados, las estrechas calles dieron paso a avenidas transitadas y los pasos del pequeño pasaron de ser tímidos y temblorosos a firmes y seguros.

Siguió caminando, nadie lo detenía, tan solo algunas miradas curiosas le prestaban atención tan solo el tiempo suficiente para suponer que no valía la pena seguir prestando atención.

Cualquier atisbo de emoción en ningún momento se mostró en su rostro, sus pasos siguieron, jamás miro hacia atrás, el tiempo no era nada, todo la vida las personas se preocupan por el tiempo sin saber que es la única cosa que no se puede acelerar, ralentizar o detener y aun así es un punto controversial de preocupación constante.

Las ropas envejecieron, se pudrieron y cayeron, su piel quedo bronceada por el sol y él siguió caminado. Sus pies jamás pararon, aunque querían descanso, el niño fue borrado por el hombre, y el hombre prosiguió el camino.

Los edificios desaparecieron, dejaron a la vista una llanura tan vasta que no se veía su fin por ningún lado  y él continuo su camino. Sus pies descalzos avanzaron, sus brazos se movían al compás del movimiento, todo su cuerpo se agitaba, el avanzaba, no conocía su destino y aún así no frenaba.

La llanura era caliente, el Sol siempre estaba en lo alto, observando cada paso del hombre, era un cruel centinela que siempre le recordaba que debía continuar. Sus pies sangraron, su alma sangro, y a pesar de las penurias y las ganas de dejarlo todo,  el continuo su camino, sin voltear siquiera para saber cuánto había prosperado.

Su cuerpo avanzaba de manera inconsciente, mientras su mente divagaba lejos de ahí  y en el momento menos inesperado, cuando estaba a punto de darse por vencido, de parar y no continuar, el vio un árbol, o eso creyó él, desde donde se encontraba apenas percibía un punto verde en la lejanía. Sus energías se renovaron, el solo quería llegar al árbol, así que prosiguió.

Desnudo, descalzo y con algunas arrugas en el rostro él  siguió dando traspiés, el punto verde en la lejanía pronto se convirtió en un árbol de grandes dimensiones, siguió y siguió, pero las energías renovadas pronto decayeron, el suelo se torno una cuesta empinada y el árbol se encontraba en lo alto de ese lugar.

Las piernas dolían, su boca pedía agua, sus pulmones un respiro y su alma un descanso.

Sus pasos se convirtieron en un triste intento de arrastrarse por el suelo, ya no podía más, ya no quería más. Una suave brisa le devolvió un poco de vida, y cuando se sentía desfallecer, la sombra del árbol lo cubrió suavemente como lo haría una madre con su hijo recién nacido.

Se permitió caer, su rostro tostado por el ardiente sol disfruto del pasto húmedo y helado que había debajo de él. El sueño se apodero de él, y aquel hombre se dejo llevar entre sus brazos.


Las horas pasaron, los días pasaron, simplemente el tiempo paso, no sabría decir cuánto con exactitud. Y en algún momento el hombre despertó, se desperezo y se levanto hambriento, tomo alguna fruta del árbol y la devoro con premura, cuando había alimentado su cuerpo, se encontró mirando lo que se encontraba tras el árbol que le había salvado la vida y cuál fue su sorpresa al darse cuenta que era había llegado el momento de alimentar a su alma.

domingo, 12 de enero de 2014

Legado a llegado

Después de una semana enferma, al fin me he recuperado, mis pompas resienten las inyecciones pero todo sea por estar bien. 


 El día de ayer, por fin llegó mi libro, después de unos inconvenientes lo tengo en mis manos, espere algún tiempo para comprarlo por que el precio era excesivo comparado con los pasados (casi el doble),  y como este  no descendía mis papás decidieron regalármelo. 


Digo que decidieron, ya que un  día de compras navideñas, mientras miraba los locales entreteniéndome con pulseras y aretes y otras tantas cosas, me percate que estaba sola y perdida en un mar de gente y al ir a buscarlos, sin querer los encontré en el momento exacto en que lo iban a comprar  para regalármelo. Pero llego Fananina y los descubrió y como ya no sería más una sorpresa. decidieron que yo lo comprara y como yo quería la edición pasada y no la nueva ( esa manía de completar las sagas con la misma portada),  me dieron el dinero y  lo compre por Internet.

El libro llegó, sano y salvo con ese seductor olor a libro nuevo, y a la espera de ser leído. Por el momento estoy leyendo Eldest ( que es el segundo), Eragon ya lo leí y aún me falta Brinsingr, quiero recordar la historia y que no me vaya a faltar ningún detalle. Adentrarme en ese mundo mientras iba creciendo a través de estos años a sido algo muy lindo para mí, creo que he madurado un poco junto a mis personajes favoritos.

El día se fue rápidamente, limpiando el auto, comiendo con la familia, la vida es tan productiva como la quieras ver, algunos días no haces nada y pueden ser más fructíferos que el día más atareado que hayas podido tener.

Hay que disfrutar el viento que  recorre los pulmones, esa insignificante acción que le da tanto placer a la vida misma, que pasa desapercibido.

Seguiré leyendo, las dudas me carcomen, necesito saber el destino de mi joven jinete Eragon y su dragona Saphira y claro quiero saber si podrán ser capaces de darle fin al reinado de Galbatorix.


Les dejo un fragmento de un poema que escribí hace algún tiempo, espero que lo disfruten.


"Y al pasar de los años cuando mi cuerpo
no sea más que huesos y restos putrefactos,
mi alma se encontrara lejos de ahí.
Sin importar cuantos inviernos pasan
las flores seguirán en su máximo esplendor
igual que mi propia alma."

miércoles, 8 de enero de 2014

Libertad





Estaba sentada en la entrada de un paraíso, cuando de pronto un fuerte resplandor ilumino el cielo y a continuación oscureció todo lo que me rodeaba, el estruendo que vino enseguida hizo que me cubriera los oídos.

A continuación todo el mundo se vino abajo, todo lo que conocía y todo en lo que creía no existía mas, cuando mas miraba, mis ojos se iban llenado de lagrimas, mis preciados días en lo que tomar el Sol o mirar las estrellas a la luz de la luna se habían acabado.

En estos momentos lo único importante era mantenerse con vida, sentía que caminaba en un abismo, pero si se detenían mis piernas un momento a pensar si lo hacían en la dirección correcta, tal vez no volverían a tomar el curso, donde se encontraba la luna ahora se encuentra solo una mancha oscura y uniforme que juega a ser la luna, pero siempre, siempre sale perdiendo y nunca logra el hermoso brillo y luminosidad que refleja la luna sin ningún esfuerzo.

Pasaron años, siglos o milenios no lo sé, aquí el tiempo no existe, aquí no se ve su  paso,  consigo se ha llevado mi cuerpo, primero los dedos desaparecieron  después un brazo hasta que no quedo  nada de mí, estaba feliz, al fin se acabaría mi sufrimiento dejaría de existir si es que existía y consigo dejaría de sufrir. 

Pero no, el maldito universo confabulo contra mí y ahora que nada queda de mi mente, alma o como lo quieran llamar sigue presente y sigo sintiendo el sufrimiento no físicamente pero sigue ahí. ¿Por qué si mis piernas se fueron no se llevaron consigo el cansancio de caminar tanto tiempo?

Esto es cruel. Mi mente está cansada, quiero cerrar los ojos pero no los tengo, quiero escuchar y no escuchar pero no cuento con oídos. No sé lo que soy, ni sé donde estoy.

Estoy tan cansada, cuando empiezo a ver un punto de luz a lo lejos, es un pequeño punto, no tengo ojos pero veo es algo impresionante, la primera muestra de que sigo existiendo. Lo sigo sin saber cómo, ya que no cuento extremidades para moverme. Poco a poco el punto se va haciendo más grande mi vista esta tan desacostumbrada a la luz que me quema, pero aún así la sigo, tal vez sea el fin de mi tormento.

Por fin llego ahora la luz blanca me ciega completamente ya no veo más el abismo, ya no hay nada oscuro junto a mí. Mi vista se acostumbra a la luz y por fin veo algo maravilloso, es un hombre, un poco obeso y con una camisa morada, a su alrededor hay muchas cajas el come un sándwich mientras bebe un refresco sentado en una de ellas, está solo y parece molesto. Le quiero preguntar que le sucede y saber si lo puedo ayudar en algo, pero aunque escucho mis propias palabras el no las escucha, ni si quiera sabe que estoy ahí.

Termina de comer y se dispone a continuar su trabajo,  se dirige hacia mi, estoy tan feliz tal vez ya se dio cuenta de que estoy ahí. Pero no, no sabe ni siquiera que existió, toma algo, creo que a mí y su mundo se mueve y el mío se balancea al compás de su andar.

Salimos por una puerta y nos dirigimos hacia una pared atrás de un mostrador. El me cuelga y se va a continuar su trabajo.  Es una pequeña tienda de antigüedades, hay muchas cosas, en el mostrador hay cajas de madera que sirven como joyeros, hay muebles antiguos y unas muñecas de porcelana. Es fantástica esta tienda, también hay relojes de pared, hay pulseras, libros, cajas de música, pinturas y muchas cosas más.
Enfrente de mi  esta la puerta de entrada de la tienda, afuera se ve una calle, gente caminando y un lindo parque. El cielo se ve azul, no es tan lindo como lo recordaba pero aun así es bonito. Hay algunos autos estacionados y un perro va cruzando la calle.

Un joven alto y moreno con una camisa a cuadros entra y se dirige a mí.
-Que bello espejo, espero y no se venda tan pronto, me gustaría conservarlo un rato- Sonríe para sí mismo y se dispone a ayudar al otro señor a desempaquetar las cajas que faltan.

Así que soy un espejo, como rayos llegue a ser un espejo, que yo recuerde no era un espejo, era una persona o algo así, vivía en el mundo, era diferente pero era el mundo, podía llorar, respirar y sonreír como el señor. ¡Por que ahora soy un “lindo” espejo!

¿Como sucedió?, siento los sollozos en una parte de mí, grito y me desgarro, siento las lagrimas desbordarse, pero no hay por donde salir y el dolor poco a poco se funde en el centro de lo que queda de mí y ahí explota. Parece que no pasa nada, soy la única presente en mi dolor y eso duele aun más.
Prefería el abismo que la cruda realidad al menos ahí no podía ver lo que me estaba perdiendo. Me muestran la vida, pero me privan de ella.

Aquí el tiempo ya es calculable, el día pasó y la noche llego con su velo oscuro. El lindo señor se llama Harrison lo descubrí mientras el otro señor se despedía de él. Esta cerrando la tienda y después de un día de trabajo se dispone a ir a su casa.

La noche pasa lentamente, solo algún auto pasa por la madrugada, todo duerme, mientras yo no puedo, la mañana llega con su preciosa luz, poco a poco todo vuelve a la vida y cuando los relojes dan las 10 Harrison abre la puerta y cambia el cartel a abierto.

Llega sonriente, este señor me cae bien le ve el lado positivo a las cosas. La mañana pasa sin ningún cliente, Harrison acomoda algunas cosas y las limpia para que se vean, no porque sean antigüedades tienen que tener una capa de polvo.

Un señor entra a la tienda y mira con detenimiento todas las cosas. Es viejo y utiliza un bastón para caminar, viste a la moda de antes y el poco cabello que le queda es grisáceo.
-Buenas tardes señor, ¿Busca algo en especial?- Le pregunta Harrison son su blanca sonrisa
-Buenas tardes, este mmm busco algo para mi esposa, va a ser nuestro aniversario y le quiero regalar algo hermoso, pero no sé muy bien que le podría gustar- La voz del señor está cansada, los años no pasaron en balde y en él han dejado muchas huellas.
-Tengo pinturas hermosas, que les encanta a las mujeres, o que tal una joya- Le dijo señalando algunos artículos.
-Vera señor, discúlpeme pero soy viejo y ya no trabajo, mi pensión es muy poca y no cuento con tanto dinero como el valor de  esos hermosos artículos que me dice ¿No tendrá algo más económico?- El señor estaba apenado y las palabras salieron atropelladamente de sus labios.
-No se apure, tengo algo fantástico que le encantará a su esposa, esta es una cajita de madera de hace más de 80 años, se conserva muy bien y dicen que es mágica, si la quiere se la puedo dejar más barata.- Saca la pequeña caja de debajo del mostrador, cabía en una sola mano, era linda, pero no hermosa ni majestuosa.

El anciano la observo detenidamente y sus ojos mostraron que no le convencía, pero de todas formas accedió ya que no podría comprar otra cosa a ese precio.
-¿Cuando es el aniversario?, se la puedo envolver y dejarla lista para regalar puede pasar por ella cuando guste.- Tal vez fue mi a figuración pero los ojos de Harrison mostraban unas oscuras intenciones.
- Es pasado mañana, si gusta mañana paso por ella a las 11 primero le daré el regalo y luego disfrutaremos de nuestro día- El viejo sonrió, faltaban algunos dientes pero aun así su sonrisa hace que le devolvieras una.
- Entonces mañana a las 11 estará lista- El señor pagó, se despidió y se fue un poco triste, esperaba regalarle algo más lindo a su esposa.
Como me gustaría poder ayudar a ese señor para que le pudiera regalar a su esposa lo que quisiera.

Algunas veces entraban personas solo a mirar, una vez entro una mujer con su hija de 5 años, la niña estaba mirando una muñeca y se le antojo tomarla entre sus manos, como me gustaría ser como la niña, joven dulce e inocente. La tomo y como sus manos aun son muy pequeñas se le resbalo y la delicada muñeca se rompió en muchos pedazos.

La señora se negó a pagar a Harrison porque decía que las muñecas no deberían estar al alcance de los niños ya que son delicadas. Harrison algunas veces era demasiado bueno, temo que quiebre el negocio.

La señora le grito a  la pequeña y así salió de la tienda continuando gritando, y la subió a golpes al auto, que por ciento traía una camioneta  último modelo y no pudo pagar una muñeca. La pobre niña lloraba y la señora gritaba, algunas veces los adultos son tan idiotas para darse cuenta que ellos son los que cometen los errores. La niña no tiro por sí sola la muñeca, ya que la señora la sacudió para que la siguiera y con esto la niña no pudo tomar bien la muñeca entre sus brazos y cayó al suelo.

Creo que aquí soy la única que se da cuenta de todo, soy la gran espectadora, crítica y cronista de lo que sucede,  pero no se lo  puedo mostrar a nadie ya que soy un simple "lindo espejo" en la pared de una tienda.
De vez en cuando la gente se para frente a mí, se acomodan el cabello, se ponen brillo o simplemente se observan, y con eso me observan a mí sin darse cuenta.

Ya son las seis y Harrison cambio el letrero a cerrado, pero él no se va, esta raro así que veré que hace. Saco la cajita del señor la limpio muy bien, y la ha perfumado con esencia de jazmín, entre sus manos trae una linda cadena de plata con un pequeño dije en forma de corazón que dice“tú y yo por siempre”.

Wow este hombre a parte de guapo es fantástico, si que vamos a quebrar y yo parare de nuevo en una caja a oscuras. La ha puesto en la cajita y ahora está la ha enredado en papel celofán con un listón rojo. La pequeña nota dice” Con todo mi cariño de Richard para Susan”.

Se  mira en mí, es una rutina que hace siempre antes de irse, apaga la luz y ahora me he quedado sola. En estos momentos es cuando más reflexiono, sobre si me pude convertir en esto, tiene que haber alguna forma de volver a ser humana, pero no sé cómo. Tal vez si el espejo se rompe, el hechizo o lo que sea como me convertí en esto también se rompa, pero si no quedare destruida para siempre.

Hay tantas ventajas y desventajas de ese plan, mi otro plan es buscar a un persona que se fije en mí, no como un espejo si no en mi, en mi alma o mi mente. Pero sus inconvenientes es que yo no puedo salir a buscar a esa persona, tendría que esperar a que esa persona viniera por mí, pero también mi otro plan, ¿cómo haría que me rompieran?

Algunos rayos de la luna me llegan, pero peor es nada, Me gustaría dormir, pero no puedo o no sé cómo se duerme aquí, se supone que soy un espejo, los espejos no tienen vida ¿Y si las demás cosas también tienen vida? ¿O si todo esto es un sueño?

Creo que sería un sueño demasiado largo, así que mejor intentare hablarle a las demás cosas.
-¡Hola! ¿Alguien tiene vida por aquí? ¿Señor reloj me escucha?-
Creo que me estoy volviendo loca. Y así pase la noche divagando entre temas triviales hasta que por fin llego el amanecer.

Harrison se ha vuelto mi entrada al mundo como persona, el es el único que me debe quebrar, el único en el que confió. Cambio el cartel como de costumbre, limpio algunas cosas y ahora se puso a leer un viejo libro. Con lentes se ve más lindo. En que estoy pensando soy un espejo, pero bueno soy un espejo con alma de mujer. En qué cosas me meto.

Son las doce y media y el señor de la cajita no ha venido. Tal vez se le hizo tarde. Hoy entro un señor como de cuarenta años, parece que aun trae la pijama, pero no importa aunque se ve excéntrico se ve agradable, sus grandes lentes no me permiten apreciar sus ojos. Yo creo que los ojos son la ventana al alma, (o sea que yo no tengo entrada a mi alma o tal vez si y la entrada a mi alma sea el espejo), y es en lo primero que me fijo de las personas que desfilan por aquí.

-Mucho gusto me llamo Augusto y soy escritor, estoy escribiendo una novela fantástica y cuando estaba sentado frente a mi escritorio me ha venido la idea de que si tengo muebles antiguos la inspiración llegara con mayor facilidad y la podre transmitir más rápido al papel- Habla como si fuera a perder el avión.
- Hola, tengo un escritorio de roble que data de finales del siglo XIX y tengo una silla a juego ¿Quiere pasar a verlos, están en la bodega? son un poco caros pero valen la pena- Harrison hizo ademan para que pasara.
-Así está bien, prefiero que sean una sorpresa, los quiero mañana en mi casa, aquí tiene- Y le entrega un  papel con su dirección y una tarjeta de crédito.  Harrison la pasa y se la entrega.
-Mañana a la una los muebles estarán en su casa- Sonrió como siempre
-Está bien, nos vemos mañana- Y el escritor salió rápidamente de la tienda.
-Fantástico, hoy tuvimos una gran venta.- A Harrison se le da mucho eso de hablar consigo mismo en voz alta.

Ya son las cinco y muy pronto cerraremos y el anciano no ha venido por su regalo, tal vez se le olvido. En ese preciso instante la puerta de la tienda se abrió y una señora de avanzada edad en silla de ruedas entro con su acompañante. Sus ojos además de mostrar la sabiduría de la edad, mostraban un dolor inescrutable, que me desgarraron el alma y si hubiera tenido ojos hubiera llorado y hasta que no saliera ni una sola gota, esos ojos me conmovieron mas y me dolieron aun mas que mi tiempo en el abismo, no había lagrimas es sus ojos, pero aun así sabia que se estaba muriendo por dentro.

Su acompañante era una joven mujer con uniforme de enfermera. Ella si tenía los ojos rojos por haber llorado algún rato.
-Buenas tardes joven, mi esposo me dijo que había dejado algo aquí para mi, me dijo que era bello, pero que eso no mostraba ni un poco todo el amor que sentía por mí, me dijo que cada vez que la viera lo recordara y con ellos todo el amor y todos los años que compartimos juntos.- Su voz era áspera y apenas entendible, los años habían acabado con ella físicamente, las arrugas de la cara eran tantas  y sus manos temblaban aunque estuvieran apoyadas en su regazo.
-Hola Susan, mucho gusto es verdad el me dejo algo para usted, pero me dijo que lo recogería temprano, ¿Ha pasado algo? - La voz de Harrison sonó preocupada. La enfermera puso sus manos en los hombros de Susan.
-Mi esposo fue la persona más importante en mi vida, ayer regreso después de ir a caminar un rato, supongo que vino aquí, me acompaño a cenar y nos acostamos a dormir, hoy en la mañana lo iba a despertar con un pequeño beso en la frente, pero él estaba frio y no despertó, murió mientras dormía y aunque no pudimos festejar este años nuestro aniversario se que muy pronto lo volveré a ver, la noche anterior me dijo que me tenía un regalo y que hoy vendríamos por el , no pudimos hacerlo juntos pero yo he venido.-

Harrison solo sonrió y antes de entregarle la pequeña caja le quito el papel celofán y se la entrego, la señora la miro con detenimiento y la abrió, adentro estaba el collar y el papel que había escrito Harrison.
-Joven, soy vieja y no veo bien me podría leer esta carta y decirme que dice el collar- Se la devolvió.
- El collar dice “Tu y yo por siempre” y la carta dice así “Yo Richard prometí amarte por siempre hasta que la muerte nos separara, hoy lo ha hecho  pero jamás te dejare hasta el día en que te reúnas conmigo, siempre estaré contigo, Te amo Susan”- La enfermera observo la carta.
-Es la letra de Richard, Susan- Estaba sorprendida.
- Yo había escrito otra cosa, pero dicen que esta caja es mágica y aquí está la prueba, lo siento mucho Susan y espero que te haya gustado.- Harrison también estaba sorprendido.
-Muchas gracias joven, mi esposo y yo no tenemos dinero, solo nuestro hijo le paga a la enfermera para que nos cuide  y el vendió  un reloj que fue de su padre para darme este obsequio, muchas gracias- Ahí se le quebró la voz y se dispusieron a irse.
- Una cosa antes de irnos, ese espejo también es mágico, yo que tu lo tendría en un mejor lugar, hasta luego- Me señalo a mí y se fueron.

Todo eso paso frente a mí, y aunque me sentí destrozada fue lo más parecido a sentirme viva en los últimos tiempos. Harrison cambio el cartel a cerrado, se miro en mi apago las luces y antes de cerrar se devolvió por que se le olvido el libro que estaba leyendo, me miro y me cogió, esta es mi oportunidad de ser libre, que feliz soy.

Me empezó a mover para ver si el espejo también lo hacía, grite hice todo pero nada resulto. Llegamos a su auto y me puso debajo del brazo derecho para abrir la cajuela, la abrió y coloco otras cosas que traía en las manos, la cajuela se quiso cerrar y para no golpearse la tomo con las dos manos y en ese momento yo caí al  suelo.

La caída fue majestuosa, caí rápidamente y la sensación de ser libre llego tan rápido que me sentí extasiada, cuando una esquina del arco de mi espejo toco el duro concreto, mi mundo se vino abajo, no era la libertad tan deseada que anhelaba pero al final de cuentas era mi libertad, era mi muerte, con cada trozo que se rompía mi alma ardía y se extinguía, no había brazos con los que aferrarse, no había lagrimas sollozantes era yo la mujer y el espejo éramos uno  mismo, si uno perecía el otro también, y lo comprendí demasiado tarde tal vez fue lo mejor,  la vida de un espejo no era lo mío.


Así que mi libertad fue mi muerte, dulce y esperada pero funesta.

lunes, 6 de enero de 2014

Mi cárcel la cama




Eso de estar enferma y en cama todo el día no es algo bueno para mí, se que necesito reposo y que un día en la cama no es perder nada, pero por el momento para mí es la vida perdida.

Después de ver vídeos en youtube, leer algunos blogs en Internet, paginas interesantes que visite y también alguna que otra cosa que vi y preferiría borrar de mi mente, ya me aburrí. Estoy leyendo Eragon como por tercera vez y hoy no he tenido ganas de leerlo porque ya se lo que se avecina y quiero guardar mis lagrimas para otro momento en el que me encuentre en mejores condiciones, no como ahorita que cualquier cosa me provoca un ataque de tos.

Legado el libro que me regalaron mis papás y pedí por Internet aun no llega, ya lo espero con ansías, ya lo quiero tener en mis manos, no hay como sentir el papel rozar tus dedos y ese olor característico que desprenden las hojas de un libro nuevo.

Podría ver una película, pero no tengo ganas, podría escribir en mi diario, pero ¡rayos! lo olvide en mi otra habitación, así que aquí estoy escribiendo, para deshacerme de este tedio que es estar postrada en una cama, lo sé soy una dramática pero que se le puede hacer.

Ayer vi una película llamada Elysium, me ha gustado mucho, es de esas películas que volvería a ver y que recomiendo mucho, me encanto la historia, como se muestra la desesperación, la agonía y la maldita crueldad de la que es capaz el ser humano, tal vez muchos piensen que esa película no se parece mucho a lo que vivimos actualmente y sin embargo yo pienso que es exactamente lo que está pasando actualmente, tal vez no tendremos cápsulas medicas como las que muestra la película o aun no vivamos en el espacio, pero el trasfondo es exactamente lo que esta pasado en estos momentos, disfrute casa  segundo de la película y el final me dejo maravillada.

                         

Cambiando un poco de tema, he decidido que mientras este en esta cama, voy a escribir continuamente así que habrá varias entradas en este blog, intentare escribir alguna historia, o subiré alguna de las cuales he escrito con anterioridad, mi habitación ya esta oscura, aunque entra un poco de luz por la ventana creo que veré alguna película de terror, me gustan mucho, pero ya no hay películas buenas de ese género.


Si quieren que escriba de algún tema en especifico dejen sus comentarios que estaré al pendiente, mientras este encadenada a esta maldita cama.

domingo, 5 de enero de 2014

La rutina

Hoy he vuelto un poco a la rutina después de unas semanas un poco diferentes a lo que siempre es mi vida, apenas han pasado unas horas y ya añoro una casa, un hogar que se que me pertenecen y a la vez  se que no puedo estar ahí por demasiado tiempo.

La rutina no es algo que me agrade mucho, pero en ella se encuentra algo reconfortante, espero con ansías que ella no esté en mi vida por un largo periodo de tiempo. Mis días han sido la misma historia por meses así que ya merezco un cambio. Yo siempre he pensado que los cambios sean malos o buenos te dejan alguna enseñanza ya que gracias a ellos siempre sigues moviéndote y eso es lo importante. Dejar de moverse y estancarse en algo eso sí que es malo.

La maldita rutina atrofia mis sentidos, mi mente y mi cuerpo, me siento estancada, me siento a la deriva, así que es bueno tomar decisiones que te ayuden a sentir la pasión que hace tanto no sentías.
Los días pasaron, mi cuarto esta medio  pintado, hay ropa por todos lados y yo me siento libre. Hay varios libros por leer esperándome junto a mi cama y mi diario aun tiene unas cuantas hojas para seguir escribiendo.

Mi cabello es morado al igual que mis uñas  y me siento libre, no me siento aprisionada ni atada por cadenas invisibles que siempre impone la sociedad. Hoy escuchando Niña Buena de Arjona me di cuenta que pocas personas me conocen en verdad, algunas conocen alguna faceta de mi, pero no la Fananina completa, la que puede reír y llorar con la misma frase que leyó en un libro viejo y que para otros no signifique nada.



Es momento de dejar las mascaras, de dejar las sonrisas forzadas que se dan por cortesía, de no decir lo que se piensa y guardarlo para después, así que desde hoy le digo adiós a mi rutina, es momento de disfrutar cosas nuevas.