Hace tiempo que no
escribo, la persona que escribió antes, no es la misma que es ahora, han pasado
meses, he tomado buenas y malas decisiones y al final de cuentas no me
arrepiento de nada.
Esa es una regla
general en mi vida, no arrepentirte nunca de nada de lo que hagas.
A través de los días y
de las circunstancias he madurado, pero al mismo tiempo he vuelto a las
pequeñas raíces de mi cerebro, a esos pequeños brotes de idiotez juvenil que
había dejado desde antes de germinar, y eso es bueno, de que sirve una vida aburrida
y relativamente perfecta si no tiene un poco de adrenalina con la cual jugar.
Pase de maestra a
aprendiz en situaciones que creí nunca vivir, nunca es tarde para cometer
estupideces, la vida es un continuo caminar y yo he decidido ir lentamente,
disfrutar el andar, pero también tomar las pendientes y bajarlas a mil por
hora, de esos pequeños juegos de andar se conforma la vida.
He cambiado demasiado,
y con ello han cambiado mis amistades, algunas se perdieron, otras se ganaron y
unas cuantas más se fortalecieron. El mundo está lleno de gente falsa, personas
que solo están contigo en tus mejores momentos, y cuando todo parece ser una
mierda desaparecen, ni modo, los que importan son los que en verdad se quedan.
Soy quien soy, siempre
seré la loca fananina, muchos no lo comprenden o no lo quieren comprender, pero en mi esta esa escritora, amante de los
libros, que busca vivir al máximo, cometer muchos errores.
La vida es demasiado corta como para tomar
precauciones para llegar a una edad que nadie quiere llegar, así que eso quiero
hoy vivir, disfrutar y ser feliz.
