lunes, 19 de enero de 2015

¿Qué me ha pasado?


¿Qué me ha pasado? Porque tengo tanto sin escribir aquí, eso no quiere decir que no lo he hecho. ¿Qué me ha pasado? Porque he dejado olvidada esta pequeña página personal e impersonal.
No es que la haya olvidado ni mucho menos que la haya abandonado, pero en estos meses y en todo el año que ya se ha cerrado, me ha pasado algo muy interesante, bello y doloroso.

Me ha pasado la vida.

Cuando más me sentía estancada y llena mierda, cuando los últimos rayos de esperanza están a punto de esfumarse, fue cuando decidí vivirla.

¿Qué es la puta vida? Pues soy relativamente joven para darle un significado, muchos dirán estúpida e ingenua. Pero puedo decir en pocas palabras que la vida es libertad, sin ataduras imaginarias que nosotros mismos nos inventamos, sin responsabilidades idiotizantes que nos ganamos al madurar.

En un año me ha pasado la vida, deje la pequeña niña inocente en el pasado, pero esta esta tan enganchada en mí que aún está presente. Crecí, madure y al hacerlo volví a la niñez, cuan felices éramos cuando nuestra única preocupación era ser felices.

Aprendí que los amigos no juzgan, están para compartir una botella de whisky y no para juzgar tus actos estúpidos.  Están para ayudar y para para decirte no lo hagas y aun así están ahí, para cuando te equivocas. Pero nunca te dan la espalda.  Somos estúpidos por naturaleza, tendemos a cometer errores, uno tras otro y otro ¿Y qué? La vida sería demasiado aburrida sin esos errores.


Me he equivocado, he sufrido y llorado, pero nunca me he arrepentido de lo logrado. Cambie de escuela, profesión, amigos. Abandone mi casa para encontrarme a mí misma.

Me aleje de la comodidad de un hogar, para encontrarme una casa vacía que en estos momentos es más mi hogar que cualquiera que hubiera tenido algún día.

Comprendí que al perder, he ganado.

Conocí a demasiadas personas, muchas desaparecieron con el tiempo y  pocas se convirtieron en personas para toda la vida.

Aprendí que la amistad entre un hombre y una mujer, es la cosa más maravillosa que puede haber y si existe, aunque muchos piensen que no.

Mi cuerpo está marcado, y soy infinitamente feliz con ello y más al saber que las personas más importantes no me abandonan en mis estúpidas y alocadas ideas.

No importa el dinero, con él se consiguen cosas muy buenas, pero si no tienes una buena compañía, puedes tener la mejor botella y no sabrá igual que si la compartes con amigos.

Te das cuenta que vives dentro de una burbuja y cuando conoces el mundo esta se revienta y te revela todo lo que tiene escondido y esperando a ser descubiertos.

Las cosas malas, las cuales siempre te han dicho que son malas y prohibidas son atractivas, te das cuenta que muchas veces la curiosidad es más grande que tu sentido de responsabilidad.
Pintura de Paola Maulén http://arteocultomadrid.com/artistas/paola-mauln

La edad es algo muy relativo, me he dado cuenta que no son más que números, puedes encontrar personas mayores comportándose como niños y menores comportándose como adultos.

Y me he rodeado de ambos, menores a montones y mayores igualmente. ¿Y que comparto con ellos? ¿Aspiraciones? ¿Vocación? ¿Empleo? ¿Metas? No nada de eso, lo único que compartimos es el deseo irrefrenable de vivir.


La vida, esa pequeña cosa insignificante que dejamos para después, eso es lo que me ha pasado. He estado tan ocupada viviéndola, disfrutándola, lejos de una computadora, lejos de una habitación encerrada, que no había tenido tiempo de compartirlo.

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