Algunas de mis tardes
se han desvanecido rápidamente mientras pasaba el tiempo en la biblioteca y
tengo algunos libros por leer, aun no he leído Legado (la verdad, tengo miedo
de leer como terminará una saga de libros con la cual crecí y medio madure).
Tengo un auto nuevo,
bueno relativamente es nuevo para mí, es un Sentra 96 y fue amor a primera
vista. Tengo una debilidad por los autos.
Comencé a escribir una
historia, espero que llegue a novela algún día. Como la mayoría de las cosas
que escribo, ésta nació de un loco y raro sueño de los que tengo continuamente.
Desperté y me puse a escribir como loca para que las ideas no se perdieran.
Cuando esa historia que revolotea en mi cabeza sea puesta totalmente en papel
se las mostraré, es un proyecto nuevo e interesante para mí, nunca había
escrito nada de ese estilo.
Aunque he escrito
continuamente en mi diario, también ahí hubo una pausa, muchos días termino agotada y se me olvida o no
siento las ganas de escribir. Odio escribir obligada, así que mejor no lo hago.
Pero bueno, la vida es
para disfrutarla, cansarse, descansar y ser feliz.
Les compartiré este
pequeño escrito que se encuentra en alguna página de mi diario, fue escrito el
7 de febrero de este año a las 9:58 pm (mi manía de tener fecha).
Luz
Siento el calor en mi cuerpo, mi piel sensible la acepta gustosa. Pero aún así mis parpados se niegan a abrirse.
Calienta un poco y un poco más, es agradable, mi boca se entreabre lentamente y siento la calidez adentrándose en mí.
El respirar se hace más largo y profundo, a mis pulmones les gusta ese calor intermitente.
Pero mis ojos se niegan a ver más allá de la penumbra rojiza que ofrecen los párpados. Pareciera que esa luz se une poco a poco con mi ser, y ese poco a poco se descubre como una danza de sensaciones y emociones, nunca antes tan juntas, como en esos momentos.
La curiosidad atrae a mis ojos, los oídos escuchan susurros provenientes de la luz, son incomprensibles y aun así, son tan calmantes y agraciados, pequeñas vocecillas dotadas de una belleza sin igual. Y mis rebeldes ojos sienten una curiosidad inmensa.
En un instante vago, mis parpados dejan de luchar y se abren absolutamente, la luz me ciega, una luz que todo fulmina y hasta ese momento de claridad inmensa, cuando mis ojos se han acostumbrado a la luz cegante es cuando me doy cuenta de que ya no respiro más.

Yo ya quiero leer el resto. Me gustó mucho :D
ResponderBorrarMuchas gracias por pasar y leer =)
Borrar